Cuando tenemos unas gafas de firma tanto de sol como de vista y se nos rompe o estropea alguna de sus partes, todos queremos que se puedan reparar para no deshacernos de nuestras gafas favoritas. Veamos cuando reparar gafas es posible y cuando no.

Cuando no se pueden reparar:

Rotura o desgaste de una varilla:

Si se parte una varilla o del uso se desgasta su color realmente no se puede reparar, pero no por ello debemos desechar nuestras gafas. Podemos adquirir sólo un recambio de varillas originales de nuestras gafas a un coste mucho más inferior que la gafa completa.

Rotura o rayado de lentes:

Cuando un cristal de una gafa se rompe o se raya no se puede reparar esa misma lente, pero al igual que el caso anterior, no vamos a desechar unas gafas por esta razón. Sustituye las lentes por las mismas y 100% originales de la firma.

Pérdida del tratamiento:

El filtro de luz azul, el antirreflejante o el tratamiento espejo se pueden perder si no se hace una limpieza correcta de las gafas (no usar toallitas ni jabón en exceso). Aquí dejamos unos consejos sobre cómo limpiar las gafas de forma correcta. Estos tipos de tratamiento no se pueden volver a aplicar, por lo que habría que cambiar la lente.

Cuando se pueden reparar las gafas:

Varillas torcidas o demasiado abiertas:

Ocurre que, del uso diario de las gafas, estas se descompensan en forma y pierden su simetría. En cualquier óptica podrán volver a darle la forma original siempre que no sea una deformación muy grande. ¡Advertencia! Deja en manos de profesionales el manipular la montura de tus gafas, así evitarás romperla.

Lentes que se salen:

Debido a una pequeña deformación en la montura puede que los cristales se salgan, esto también se puede solucionar en tu óptica más cercana.

Pequeñas piezas:

Tornillos, plaquetas, terminales…. Podrán sustituirse y que tus gafas queden nuevas.

Recuerda que nosotros creemos en las segundas oportunidades, y siempre es mejor reparar que renovar. Por nuestro bolsillo y por el medioambiente.

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